Una de las salsas mexicanas más famosas que ha atravesado sus fronteras y ser incluida en muchísimos platos en todo el mundo ha sido el guacamole. Preparado a base de aguacate y otros ingredientes, la han hecho la predilecta de muchos.

La cebolla, el chile, el cilantro y la lima son parte de los ingredientes que hacen del guacamole unas de las salsas más deliciosas, perfectas para acompañar nachos y demás platos propios de la gastronomía de México.

México posee una extensa y variada gama de platos dignos de preparar y degustar ya que suelen ser muy ricos en sabores exóticos además claro, de agregar el chile en casi todos por lo que el picante es prácticamente obligatorio en esta gastronomía.

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Prepara un guacamole casero

El guacamole tiene diferentes formas de preparar debido a que México es un país que ocupa casi toda la región de Centroamérica, y por su tamaño hay lugares en donde los sabores son cambiados debido a la inclusión de diferentes e interesantes ingredientes.

Estos claramente no le resta en lo absoluto la riqueza de la salsa de guacamole la cual puedes preparar según creas convenientes aunque teniendo en cuenta la base de su ingrediente que podrás aprender a continuación.

Para eso será necesario entre cuatro a cinco aguacate ya maduros, una cebolla mediana o cebolleta. Un tomate mediano además claro, del chile serrano o jalapeño en conserva o una cayena. Esto queda a tu gusto.

También será necesario el zumo de medio limón o jugo de lima, cilantro fresco y sal. Ingredientes de fácil acceso que puedes encontrar en cualquier supermercado dispuesto para que procedas con esta rica preparación.

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Preparación

Lo primero que debes hacer es lavar tanto el tomate, como la cebolla y el cilantro muy bien. Luego de esto procede a pelar tanto a la cebolla como el tomate quitando con mucho cuidado su capa exterior.

Luego tendrás que cortarlos en pequeños trocitos así como a las hojas del cilantro, estas las picaremos de forma muy finas desechando el tallo ya que no lo necesitaremos. Todos estos ingredientes los colocaremos en el recipiente que usaremos para preparar el guacamole, aunque si tienes un mortero de piedra será mucho mejor.

Los aguacate como mencioné hace un momento deben estar maduros pero es importante que no estén pasado. Es decir, tiene que estar en su punto correcto ya que de lo contrario pudiéramos alterar el sabor del guacamole casero que vamos a realizar.

Procede entonces a apretar su piel con el dedo, de esta forma podrás notar que tan tiernos están ya que al apretar el dedo no debe hundirse en el aguacate. Si aún están muy verdes es mejor que uses otros que estén correctamente maduros.

Corta los aguacates por la mitad para luego separar las partes, retira su hueso que está en el medio o pepa grande ya que no la necesitarás. Emplea una cuchara de metal para extraer toda la carne de ellos para luego añadirlos al mortero correspondiente con el resto de los ingredientes.

Con todo dentro del mortero, agrega el zumo de limón, una pizca de sal y por supuesto el chile serrano muy picadito ya que el toque de picante que le dará será esencial para esta riquísima salsa de guacamole casero. De no tenerlo, puedes reemplazarlo por jalapeño o una cayena.

Procede ahora a machacar todos los ingredientes dentro del mortero para que la pulpa de aguacate se mezcle muy bien con el resto. El guacamole debe quedar con trozos visibles como de la cebolla, el tomate, el cilantro o el ingrediente picante que agregues. Así que no te preocupes por deshacerlos todos durante la mezcla.

Aunque si deseas darle más cremosidad, puedes pasarlo por una batidora para así lograr una textura mucho más uniforme, es decir, sin trozos visible de nada más que ese verde riquísimo propio del guacamole casero.